lunes, 15 de diciembre de 2025

¿América para quiénes? El eco de Monroe en la era Trump

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La Doctrina Monroe, formulada originalmente en 1823 bajo la premisa de «América para los americanos», ha sido históricamente un eje básico en la configuración de las relaciones de poder dentro del hemisferio occidental, evolucionando desde un aparente escudo defensivo contra el colonialismo europeo hacia una herramienta de hegemonía regional (Bareto, 2023)[1]. En sus inicios, este planteamiento buscaba proteger la soberanía de las nuevas repúblicas frente a las monarquías de la Santa Alianza, pero con el tiempo se transformó en un marco que justificó la intervención constante de los Estados Unidos en los asuntos internos de las naciones vecinas. Para los habitantes de América Latina y el Caribe, esta política ha representado a menudo una tensión entre la promesa de protección y la realidad de un paternalismo coercitivo que ignora la autodeterminación de las poblaciones (Koppel, 2023)[2]. A través de corolarios como el de Roosevelt, se consolidó la idea de que la nación norteamericana poseía un «poder de policía internacional», lo que permitió a diversas administraciones actuar unilateralmente para salvaguardar intereses económicos y estratégicos, moldeando así un continente donde las decisiones políticas de las colectividades locales quedaban subordinadas a la visión de seguridad de Washington (Boyton, 2025)[3].

En la actualidad, bajo la presidencia Trumpista y la formalización de lo que se ha denominado el "Corolario Trump" en su segundo mandato, se observa una revitalización explícita de esta lógica decimonónica adaptada a los desafíos del siglo XXI. Al igual que J. Monroe (1817-1825) buscaba expulsar la influencia europea, el enfoque de «América Primero» de la administración actual prioriza la exclusión de potencias extrahemisféricas de sectores estratégicos como la infraestructura, los minerales críticos y el control de rutas comerciales. Esta similitud se traduce en una diplomacia transaccional donde el apoyo económico y la seguridad están condicionados a una alineación absoluta con los intereses estadounidenses (Stewart, 2025)[4]. Los líderes regionales se encuentran hoy frente a una presión renovada que redefine problemas sociales complejos —como la migración masiva o el narcotráfico— exclusivamente bajo la lente de la seguridad nacional y la soberanía fronteriza de los Estados Unidos. Así, la doctrina renace más que como un pacto de cooperación entre pares, como un mecanismo para restaurar la preeminencia de una sola nación, presumiblemente exigiendo que toda persona y gobierno reconozca la prioridad de los intereses de Washington en la búsqueda de una supuesta estabilidad impuesta desde el norte [5] [6] [7] [8].
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[1] Bareto, Norberto (2023). El retorno de la doctrina Monroe. Sitio El Imperio Calibán, visitado el 15/12/2025.
[2] Koppel, Martín (2023). La doctrina Monroe ayudó a la lucha anticolonial en América. The Militan. Sitio visitado el 15/12/2025.
[3] Boyton, Sean (2025). What is the Monroe Doctrine, and why does Trump want to ‘reassert’ it? Global News. Visitado el 15/12/2025.
[4] Stewart, Patrick (2025). Trump’s Greenland and Panama Canal Threats Are a Throwback to an Old, Misguided Foreign Policy. Carnegie Endowment. Sitio visitado el 15/12/2025.
[5] Crow, John. (1992). Areil and Caliban. The Epic of Latin America. Berkeley: University of California Press.
[6] Blanco, Mónica (1981). América Latina bajo la égida del Imperialismo (1879-1914). Investigación Económica.
[7] Sexton, Jay (2023). The Monroe Doctrine in an Age of Global History. Diplomatic History.
[8] Velasco-Carretero, Manuel (2025). ¿Economía trumpista = economía mercantilista? Sitio visitado el 15/12/2025.